¡Hola! Me llamo esteban
Un acercamiento al estilo de vida en el que prima la experiencia, el confort y la libertad. Co-creado por Juan Rojas –foodie, entrepreneur y PR–, cuyo carácter millennial lo ha llevado a estar en constante evolución, en busca de nuevas aventuras y sobretodo, a compartir todo el aprendizaje con guiños de moda. En sí, el espacio en el que el hombre joven encuentra todo lo que necesita saber.
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¡Hola! Me llamo esteban

“¡Hola! Me llamo Esteban” escuché, mientras una mano sujetaba mi brazo, acto certero y preciso que evitó que esa tarde de octubre cayera al piso. El tren había retomado su rumbo y no sé si fue por el impulso que tomó o mis bajos ánimos -provocados por uno de esos días complicados- que perdí el equilibrio. Levanté la vista y sus ojos negros me hicieron saber que todo estaba bien, que yo estaba bien… Probablemente me sonrojé, lo sé porque ese desconocido me dijo que “no era nada” con una gran sonrisa en su rostro.

Sin saberlo, Esteban había mejorado un mal día, en un acto que nos provocaba risa al contar, tal como si de una escena de serie blonde se tratara… Sin saberlo, Esteban se convirtió en uno de mis mejores amigos, de los que más que cómplices incondicionales son pilares… Sin saberlo, esa tarde de octubre empezamos una historia sin comparación, la cual él decidió acabar sin previo aviso hace casi un mes… cuando se suicidó.

Contarlo me duele. Su muerte sigue siendo irreal. Hace tan solo unas semanas hablábamos de viajar, tomar vino y pasar toda la noche filosofando de la vida. Recordar esto me hace pensar en si todo era un placebo para no decirme la verdad, para no revelar el dolor que sentía por miedo a impregnarme con este… Porque saben, hubiese preferido ese dolor y muchos más, al de saber que ya no está acá, que decidió marcharse sin decir adiós.

En este momento las lágrimas brotan de mis ojos, y no puedo decirles qué me molesta más, si el hecho de que no me dijera lo que pasaba por su cabeza, o que se haya ido sin despedirse. Cuando tenés a un amigo que te dice lo orgulloso que está de tenerte, de presumirte y de ver lo que has hecho, lo mínimo que esperás es un mensaje… una carta. Pero no, solo tuve un corazón de respuesta a un story que subí dos días antes, un símbolo que significa tanto y a la vez tan poco.

Un simple corazón, que quizás en ese momento para él significó todo, pero para mí tan poco, que ni respuesta le di. Y puede que de todo esto sea lo que más me duele, ¿qué hubiese pasado si le hubiese contestado? ¿si lo hubiese llamado? ¿si hubiese ido por el vino y helado que me dijo haber comprado? Quizás estaría acá, o quizás no… Quizás la conversación hubiese sido banal, después de todo él era inteligente y sabía como engañarme con sus palabras, sabía como ocultar su dolor y hacerme sentir como la persona más especial del mundo… “Somos copas de cristal” me decía, en su intento de hacerme creer mejor que la adversidad.

También decía admirar mi fuerza y mi simplicidad… Pero saben, realmente no soy fuerte y por eso aún no he ido a visitar su tumba, porque tengo miedo, miedo de caer en cuenta que todo esto es real, que mi gran apoyo ya no está y de terminar desmoronándome frente a un mausoleo. Tengo miedo de dejar de sentirlo, de olvidar su risa, de cerrar los ojos y ya no escuchar su humor negro haciéndome reír en mis peores momentos. Tengo miedo de darme cuenta que él siempre estuvo ahí para mí, y yo no para él.

Y es quizás, esta la razón por la que le dedico estas palabras y hoy les cuento esto. Esteban se fue con todos nuestros planes, y el remordimiento me carcome al saber que quizás si le hubiera dedicado más tiempo, más cariño, más esfuerzo, él seguiría acá recordándome lo especial que soy, o quizás no, pero al menos yo tendría la misma certeza con la que él me atrapó en el tren, de que di mi mayor esfuerzo en hacerlo sentir igual de especial. Les juro que este dolor es insoportable y no se lo deseo a nadie, por ello, les ruego que tomen un momento para darse cuenta de todas las personas importantes que les rodean y que ustedes simplemente dejan en segundo plano por el trabajo, estudio o lo que sea… y en este momento, escríbanles un mensaje diciéndoles lo que significan para ustedes.

A veces un mensaje cambia todo el día… Yo por mi parte, estoy viviendo con esto y tratando cada día de ser mejor, para seguir haciendo que Esteban -quien estoy seguro que me ve- se sienta orgulloso de mí y mi esfuerzo.